JUEGOS DE INTERIOR

 

Unas cuantas ideas geniales para disfrutar de una entretenida jornada familiar...

¡Y sin salir de casa!

Cuando hace mal tiempo, los niños están acatarrados, no hay ninguna actividad programada o simplemente no se tienen ganas de salir, la opción de quedarse en casa puede ser una excusa estupenda para pasar un día hogareño a lo grande. Las posibilidades de juego son infinitas. Sólo hace falta buen humor a raudales.

Papá y mamá se disfrazan:

Aquí se pone a prueba el buen humor de los padres, que tienen que dejarse vestir  y peinar por los niños. Se necesitan prendas y accesorios viejos (pañuelos, cinturones, corbatas, bolsos, gafas, etc.), además de maquillaje y adornos para el pelo. El resultado, seguro que provocará la risa de todos.

¡Y merecerá una foto de recuerdo!

Un circuito por el salón:

Aunque el espacio sea reducido, seguro que es  posible organizar un pequeño recorrido con obstáculos y pruebas a superar. Por ejemplo: pasar por debajo la mesa del comedor, subir y bajar de una silla, recorrer el pasillo a la pata coja (la ida) y a gatas (la vuelta), ponerse bufanda, gorro, y guantes, atravesar el salón con un cojín en la cabeza…

¡El ganador será quien consiga completar el circuito en menos tiempo (porque hay que cronometrar)!

Torneo de baloncesto:

Sentados en el sofá, intentamos encestar bolas de papel de periódico en una papelera o un cesto colocado a cierta distancia. Para que el juego vaya más rápido y no haya que estar recogiendo la pelota del suelo, es mejor preparar muchas bolas de papel antes de empezar y repartir a cada uno un buen montón. En cada ronda, la canasta se puede ir alejando para aumentar la dificultad. También se puede colocar en alto: sobre unos libros, un taburete, una mesa, la estantería…

¡A qué esperas…Vamos a jugar!

Detectives tras la pista:

Los jugadores tienen que observar detenidamente la habitación en la que están. A continuación, todos menos uno salen y cierran la puerta. El que se queda dentro hace un cambio en la decoración o en la colocación de las cosas: puede mover un cojín o retirar un adorno, poner un libro al revés en la estantería, correr o descorrer la cortina, etc. Los demás vuelven a entrar y tienen que descubrir qué es lo que ha variado.

¡Gana el que antes lo adivine!

Memoria visual:

Damos a los niños unas revistas y les pedimos que recorten fotos de animales, plantas y objetos variados. Después, elegimos unas cuantas al azar y las ponemos sobre la mesa. Dejamos que los niños las observen durante unos segundos y las tapamos. El juego consiste en intentar recordar el mayor número de imágenes; el que consiga acordarse de todas, gana.

Los niños pequeños también pueden participar: a ellos hay que mostrarles sólo unos pocos recortes y darles más tiempo para observarlos.

¿Dónde están mis calcetines?:

Padres e hijos se sientan en el suelo formando un círculo, se quitan los calcetines y los ponen en el centro, mezclados. Con la luz apagada, cada uno tiene que buscar los suyos y ponérselos. Al encender la luz, se comprueban los aciertos. El juego se puede complicar si se añaden más pares de calcetines y también algunas prendas “intrusas”, como unas manoplas.

¡Haber quien gana!

Guerra de cojines:

Ideal para que los niños se desfoguen cuando el mal tiempo no permite jugar en la calle. Se usan cojines pequeños o peluches blanditos. Eso sí: no vale apuntar a la cara ni golpear con saña.

¡Haber quien gana!

Momia torturada:

El que hace de momia se tumba en una cama o en el sofá y los demás envuelven su cuerpo con una sábana, dejando libres sólo la cabeza y los pies. Con una pluma (también sirve una pajita, un pañuelo o un bastoncillo de algodón) le hacen cosquillas en los pies, mientras cuentan en voz alta hasta 10. Aquí no hay ganadores ni perdedores: lo divertido es ver cómo la momia se revuelve y suplica que la libren.