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En la sociedad actual, nuestra forma de vida ha cambiado, en gran medida, debido la influencia de las nuevas tecnologías.

A nivel general, y especialmente en la adolescencia, los medios de comunicación han adoptado un papel determinante en su formación y educación.

En los países desarrollados la televisión ha sido, en los últimos años, el medio más influyente. Sin embargo, actualmente se han ido introduciendo a gran velocidad en nuestras vidas otras tecnologías.

De este modo, hoy por hoy convivimos con grandes dosis no solo de televisión sino también de Internet, telefonía móvil y videojuegos, principalmente.

Existen múltiples otros aparatos, y día a día surgen nuevas aplicaciones que, aunque hoy en día no son ampliamente utilizadas, es importante tenerlas en cuenta para un futuro posiblemente cercano: PDA, Blackberry…

Las nuevas tecnologías que, inicialmente, surgen con el objetivo de mejorar y hacer nuestra vida más fácil y cómoda, pueden llegar a generarnos problemas. El uso que hagamos de ellas va a determinar sus consecuencias en nuestra vida.

 

Internet

Beneficios:

  • Ponen al alcance, como nunca antes, el conocimiento científico.
  • Permiten manejar y disponer todo tipo de información.
  • Facilitan nuevos cauces de relación y comunicación.
  • Ofrecen una gran cantidad de material para la diversión y el entretenimiento.

Riesgos:

  • Riesgo de aislamiento.
  • Pérdida de la noción del tiempo.
  • Facilitan el acceso a materiales no adecuados y/o perjudiciales.
  • Ofrecen información que, en algunas ocasiones, puede llegar a estar incompleta, ser inexacta y/o falsa.
  • Favorecen la adopción de falsas identidades que pueden dar lugar a conflictos de personalidad.
  • Tendencia al consumismo: deseo de estar siempre a la última.
  • Poca seguridad: facilidad en el robo de contraseñas y datos personales, suplantación de la identidad,…

Pautas de intervernción:

  • Romper con las rutinas de conexión: si el menor enciende el ordenador nada más levantarse para comprobar su correo electrónico, debemos intentar que lo haga después de haberse duchado, o al terminar de desayunar...
  • Utilizar señales y alarmas que le indiquen al adolescente que ha pasado su tiempo y debe de desconectarse.
  • Ayudar al menor a elaborar un horario realista dentro del cual se contemple no solo el tiempo dedicado a navegar, sino también otras actividades como el estudio...
  • Enseñarle al menor la capacidad formativa de la red, incluyendo Internet como una herramienta de ayuda al estudio y a la formación.
  • Instalar filtros de contenido que impidan a los menores el acceso a páginas con contenido no adecuado.

 

En 2002, la Asociación Protégeles y la organización ACPI (Acción Contra la Pornografía Infantil) llevaron a cabo un par de estudios para el Defensor del Menor sobre la seguridad infantil en Internet: “Seguridad infantil y costumbres de los menores en Internet” y “Cibercentros y seguridad infantil en Internet”.

Datos de interés:

  1. Los menores utilizan Internet de forma regular constante.
  2. El tiempo de conexión es moderado. El 65% de los menores se conecta menos de 5 horas a la semana.
  3. El 54,5% de los encuestados afirmaba no haber recibido nunca información sobre las normas básicas de seguridad en Internet.
  4. El 66% de los menores que usa Internet como herramienta de ocio, dejando en un segundo plano su amplia oferta informativa.
  5. El 11% de los menores que se conectan, está desarrollando características propias del Desorden de Adicción a Internet.
  6. El 37% de los menores reconoce la necesidad de conectarse con frecuencia.
  7. Dentro del grupo de menores que reconoce esa necesidad de conexión, se comprobó que el 33% había entrado en páginas con contenido pornográfico y el 40% había visitado páginas con violencia.
  8. El 19% de los menores que se conecta a Internet en un cibercentro realiza actividades ilegales: el 12% realiza copias pirata, el 4% amenaza a otras personas,…
  9. El 44% de los menores se ha sentido acosado sexualmente por Internet en alguna ocasión.
    el 14,5% de los menores ha llegado a concertar una “cita a ciegas” con una persona que solo conocía a través de Internet

Videojuegos

Beneficios:

  • Entretienen y divierten
  • Estimulan la coordinación óculo-manual
  • Promueven procesos cognitivos complejos como la atención, percepción visual, memoria y secuenciación de la información.
  • Se adquieren estrategias para “aprender a aprender” en entornos nuevos.
  • Refuerzan el sentido del dominio y control personal.
  • Potencian la autoestima
  • Facilitan las relaciones sociales entre jugadores.

Riesgos:

  • El tiempo de juego es visto en detrimento del tiempo dedicado al estudio o a otras actividades de ocio más educativas.
  • Favorecen una conducta impulsiva, agresiva y egoísta en los usuarios.
  • La conducta adictiva de estos jugadores impide el desarrollo de otras conductas más constructivas.
  • Los menores pueden hacer uso de juegos no adaptados, por su contenido, nivel de violencia…a su nivel madurativo.
  • Problemas físicos: fatiga ocular, cansancio, migrañas…

Pautas de intervención:

  • Poner la consola o el ordenador en un espacio común, de este modo, facilitamos la interacción con los padres y la posibilidad de que estos “controlen” indirectamente cómo, cuándo y con quien se juega.
  • Jugar con ellos, compartir emociones y transmitiendo de esta forma nuestro punto de vista.
  • Limitar el tiempo dedicado a jugar. Pactar con ellos la duración del juego y hacerles conscientes del tiempo que pasan jugando.
  • Informarse del nivel de violencia, la edad mínima y las habilidades requeridas por el videojuego, antes de comprarlo.

En 2005, la Asociación Protégeles y el grupo de investigación Civértice llevaron a cabo un estudio para el Defensor del Menor sobre la relación existente entre los menores y los videojuegos y la responsabilidad de sus padres.

Datos de interés:

  1. El 69% de los menores juega habitualmente con videojuegos.
  2. Durante los días lectivos, un 43% pasa menos de una hora al día jugando, un 9% entre 1 y 2 horas, un 7% más de 2 horas y el 34% asegura no jugar.
  3. Los fines de semana, solo el 9% de los encuestados afirma no jugar, frente al 41% que lo hace menos de una hora al día,el 19% que juega entre 1 y 2 horas, y el 23% que dedica mas de 2 horas a los videojuegos.
  4. El 27% discute con sus padres por la cantidad de tiempo que pasan jugando.
  5. Los menores reconocen que los videojuegos les quitan tiempo de otras actividades. El 28% reconoce que le quita tiempo de estudio, el 21% de estar con la familia y el 15% de estar con los amigos.
  6. El 14% de los menores reconoce estar “enganchado a algún videojuego”.
  7. El 11% reconoce que los videojuegos pueden hacerles más violentos.
  8. El 57% afirma jugar a juegos e los que se daña, se tortura o se mata a personas.
  9. El 33% de los menores utiliza juegos clasificados para mayores de 18 años.
  10. El 38% de los encuestados reconoce que si sus padres conociesen el contenido del juego no les dejarían utilizarlos.

Teléfono móvil

Beneficios

  • Facilita la comunicación entre personas que están separadas físicamente.
  • Permite comunicarnos con otras personas desde cualquier lugar.
  • A través del teléfono móvil podemos actuar con rapidez en caso de emergencia.
  • Algunas compañías permiten instalar un chip en el terminal para poder saber su ubicación en cualquier momento.
  • Permite mayor independencia y autonomía a las personas discapacitadas, ancianos.
  • El acceso a Internet de la mayor parte de los teléfonos actuales nos permite obtener una gran cantidad de información en cualquier momento y lugar.
  • Instrumentalizad: se puede utilizar como agenda, alarma, calculadora…
  • Permite el acceso a multitud de servicios de entretenimiento: juegos, música…

Riesgos:

  • Consumismo: los adolescentes, muchas veces, sienten la necesidad de adquirir aplicaciones para su teléfono (logos, tonos, fundas…)
  • El uso excesivo puedo llevarnos a la incomunicación. El menor pierde la capacidad de comunicarse cara a cara y limita sus contactos al uso del terminal.
  • Determinados servicios y aplicaciones tienen aun un coste muy elevado.
  • Recepción de mensajes publicitarios no deseados.
  • La persona que no es capaz de desprenderse del aparato, puede llegar a usarlo incluso en situaciones inadecuadas (ej: en clase, mientras conduce…).
  • El menor llega a mentir o robar para conseguir dinero para recargar el saldo.

Pautas de intervención:

  • Retrasar al máximo la edad de posesión del móvil.
  • Hacer que los menores asuman la responsabilidad del coste de las llamadas: Fomentar que hagan cosas para conseguir dinero para el saldo (ej: por ordenar la habitación, por sacar la basura…).
  • Pactar el modelo de móvil: buscar un terminal adecuado para su edad.
  • Marcar límites a la “personalización” del teléfono (compra de melodías, fondos y logos, carcasas, fundas…).
  • Facilitar la toma de conciencia del tiempo que pasan hablando y mandando mensajes.
  • Delimitar los espacios de uso.

En el año 2005, la Asociación Protégeles, llevó a cabo un estudio para el Defensor del Menor con el título de “Seguridad infantil y costumbres de los menores en la telefonía móvil”.

Datos de interés:

  1. El teléfono móvil se ha convertido en un nuevo instrumento de ocio: el 24% de los menores realiza llamadas y el 50% manda SMS a diario.
  2. El 30% de los menores que utilizan estos aparatos ya ha adquirido juegos para el mismo.
  3. Un 72% de los menores ha recibido mensajes invitándole a participar en sorteos o juegos de azar.
  4. Un 38% de los menores afirma sentirse mal cuando se ve obligado a prescindir de su móvil. De ellos, un 10% afirma haberlo pasado fatal sin su teléfono.
  5. Un 11% reconoce haber llegado a mentir, engañar, incluso robar dinero a sus padres para recargar el saldo de su teléfono.
  6. Un 25% tiene un gasto con el teléfono que considera excesivo.
  7. Un 18% de los menores se ha sentido acosado a través del móvil.
  8. Un 19% reconoce haber enviado mensajes insultantes o amenazantes
  9. Un 7% ha chateado alguna vez a través del móvil con desconocidos.
  10. Un 9% ha recibido fotografías con contenido pornográfico.

Televisión

Beneficios:

  • La televisión puede ser utilizada como medio educativo.
  • La información que se recibe a través de le televisión es más fácilmente asimilable, ya que se percibe por dos canales: auditivo y visual.
  • La información se transmite con rapidez.
  • Potencia la capacidad reflexiva.

Riesgos:

  • Los personajes de la televisión actúan como modelos. Su modo de actuar puede tener repercusiones importantes en la conducta futura del menor.
  • Cuando el menor ve un programa destinado a adultos puede entrar en contacto con una realidad para la cual no están preparados (guerras, violencia, sexo…)
  • En determinados momentos, el menor puede tener dificultades para diferenciar lo que es realidad de lo que es simplemente ficción.
  • Determinados contenidos televisivos transmiten a los menores una visión pesimista del mundo que les rodea, pudiéndoles llegar a crear sensación de inseguridad.
  • Los valores que se transmiten en determinados programas y anuncios publicitarios muchas veces son perjudiciales (culto al cuerpo, visión del sexo como algo superficial…).
  • La televisión limita y dificulta, en muchos casos, la comunicación familiar.
  • Favorece el consumismo y el deseo de obtener las cosas que anuncia.
  • Favorece el sedentarismo, impidiendo la realización de ejercicio físico.
  • Produce alteraciones en los ritmos de sueño.

Pautas de intervención:

  • Poner la televisión en un espacio común de la casa. Evitar que los menores tengan su propio aparato en su habitación.
  • Dedicar tiempo a ver la televisión con nuestros hijos y hablar con ellos acerca de lo que se está viendo, ayudándoles, de este modo, a reflexionar acerca de los contenidos.
  • Limitar el tiempo de uso. Evitar mantenerla encendida de forma permanente, aunque no se le esté prestando atención.
  • Ver la televisión con un objetivo concreto (por ejemplo: una serie determinada), no “ver por ver”.
  • No utilizar la televisión mientras se está comiendo. Aprovechar estos momentos para el diálogo familiar
  • Abstinencia de una aplicación en particular: No podemos impedir que los adolescentes hagan uso de las nuevas tecnologías, por lo que, una vez detectado el problema, es importante tener en cuenta que es lo que lo está generando.
    En un primer momento, mientras ensañamos al menor a retomar el control sobre su conducta, es adecuado impedirle que haga uso de la aplicación que le genera el problema.

    Por ejemplo, al detectar que un menor presenta un problema de adicción a Internet, vemos que éste pasa la mayor parte del tiempo chateando. En un primer momento, debemos de impedirle que, cada vez que se conecta, entre en un chat. Sin embargo, no debemos de impedirle que vea su correo electrónico o que navegue buscando información para un trabajo.
  • Limitar el tiempo de uso: es importante que el menor se haga consciente de la diferencia entre el uso y el abuso. Para ello, es conveniente dialogar con el para poder llegar a un acuerdo acerca del tiempo de uso que se considera adecuado.

    Una vez determinado el tiempo, es importante que le ayudemos a responsabilizarse de ello. El uso de señales externas, por ejemplo un despertador, que le avisen del tiempo, puede ser una buena estrategia para ayudarle a lograrlo.
  • Poner la televisión en un espacio común de la casa. Evitar que los menores tengan su propio aparato en su habitación.
  • Dedicar tiempo a ver la televisión con nuestros hijos y hablar con ellos acerca de lo que se está viendo, ayudándoles, de este modo, a reflexionar acerca de los contenidos.

Datos de interés:

  1. Los menores españoles ven la televisión una media de 218 minutos al día. Son los segundos de toda Europa, por detrás de los ingleses que se pasan 228 delante de la pantalla
  2. Aproximadamente el 50% de los menores, comienza a ver la televisión entre los 2 y los 3 años.
  3. El 38% de los menores tiene un aparato de televisión en su propia habitación.
  4. La mitad de los menores (50,9%) ve la tele solo en algún momento.
  5. Entre los 7 y los 16 años, el 53% de los menores ve series.
  6. Cerca de la mitad de los padres con hijos menores, considera que estoas pasan mucho tiempo viendo la televisión
  7. El 55% de los padres está de acuerdo en afirmar que los niños adquieren muchas veces malos hábitos por lo que ven en televisión.
  8. La mayor parte de los padres (81,3%) considera que las cadenas de televisión se preocupan poco o nada por emitir programas para niños y adolescentes.
  9. Solo en casa tres de cada diez familias, se hacen comentarios o se habla con los hijos acerca de lo que ven en televisión.
  10. Con respecto a la publicidad, el 50,6% de los menores reconoce que en muchas o bastantes ocasiones les apetece comprar algo después de ver su anuncio.